Una pareja depravada
Tú, el mayor ratero de los baños públicos,
Vibenio padre, y el bujarrón de tu hijo
(pues, si el padre tiene la mano derecha más corrompida,
el hijo el culo más insaciable),
¿por qué no marcháis al exilio
a alguna maldita costa, supuesto que los robos del padre
son notorios para el pueblo y tú, su hijo,
no puedes vender ni por un as tus peludas nalgas?