|
|
No me lo explico
¿No pudo haber entre tanta gente, Juvencio,
otro hombre guapo, de quien empezaras a enamorarte,
sino ese huésped tuyo,
procedente de la moribunda Pesaro,
más pálido que una estatua amarillenta,
que ahora ocupa tu corazón
y a quien te atreves a preferir
a mí sin saber el crimen que cometes?
|